Y este cuento se acabó, que no vale la pena llevar al veterinario a un gato tan curioso, si acaso, o tal vez tampoco lo merezca, al taxidermista. El exceso de control, ese innato y tan desarrollado instinto de los felinos, no debe confundirse con la curiosidad que, salvo la sana, es siempre compañera de la desconfianza. Una traición nunca se sospecha, se sufre y se pasa página, o se cambia de libro; en cambio, la sospecha es mero recurso tautológico contra la inseguridad, que además de convertir al presunto inocente en sospechoso culpable, no se detendrá hasta encontrarlo.
Copilot ya no podrá leer tus documentos de Office: así funciona el nuevo
bloqueo de Microsoft
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[image: Copilot en Office]
Microsoft ha activado una función que evitará que Copilot meta las narices
donde no debe. A unos meses de descubrir un fallo en...
Hace 1 hora


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