Y este cuento se acabó, que no vale la pena llevar al veterinario a un gato tan curioso, si acaso, o tal vez tampoco lo merezca, al taxidermista. El exceso de control, ese innato y tan desarrollado instinto de los felinos, no debe confundirse con la curiosidad que, salvo la sana, es siempre compañera de la desconfianza. Una traición nunca se sospecha, se sufre y se pasa página, o se cambia de libro; en cambio, la sospecha es mero recurso tautológico contra la inseguridad, que además de convertir al presunto inocente en sospechoso culpable, no se detendrá hasta encontrarlo.
Microsoft confirma un fallo que rompe la Papelera de reciclaje en todas las
versiones de Windows
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[image: Windows 11]
Microsoft no pierde la costumbre de romper algo en cada actualización de
seguridad de Windows 11. El problema más reciente se está pre...
Hace 40 minutos


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